Enfermedades raras: Síndrome de Tourette

Puede aparecer con un constante guiño de los ojos, acudes al oculista quien, sin saber qué es, termina derivando a psicólogos o psiquiátricas, que se encuentran en la misma situación, hasta que, finalmente, alguien da en el clavo diagnosticando Sí­ndrome de Tourette.


Son movimientos involuntarios, repetidos y no controlables. Éstos pueden ser simples o complejos, motores o vocales. Los motores simples: Abrir y cerrar los ojos, pestañear, mover la cabeza, mover un brazo, mover un pies, etc. Cualquier movimiento que implique una zona muscular pequeña. En cambio, con el complejo, hablamos de saltar, tocar objetos o tocar personas, espasmos con todo el cuerpo, girar sobre si mismo.


Por otro lado, los tics vocales simples suponen un carraspeo, algún sonido con la garganta, etc. Los complejos, por su parte, suponen que el paciente al hablar ellos mismos van repitiendo lo que dicen, por palabras o por frases. Se crean así­ más problemas que los propiamente clí­nicos, porque tienen tendencia a repetir palabras que socialmente no están aceptadas. Obvian una barrera que todo el mundo conoce pero su mente no reconoce y pueden decir las llamadas “palabrotas” al andar por la calle y cruzarse con cualquiera.


No sé sabe por qué se trata de descalificativos esas palabras que estos enfermos dicen sin control. Es una enfermedad con tantos misterios que no se sabe ni el por qué de la enfermedad, aunque si hay avances en el como tratarla. Fundamentalmente el tratamiento consta de una ví­a farmacológica y, muy importante, una gran labor educativa. No es adecuado que el entorno le esté diciendo al enfermo todo el rato que deje de llevar a cabo sus tics. El afectado, por su parte, puede “entrenarse”, con sencillos trucos como antes de empezar a hacer ese tic realizar algo contrario y crear así­ una práctica que mantiene a lo largo de su aprendizaje. Estos tics son fluctuantes y su intensidad varí­a en función del paciente, por lo que a la propia enfermedad se le añaden trastornos asociados como ansiedad o depresión. Aseguran que según se crece los tics disminuyen.


La asociación Sí­ndrome de Tourette tiene alrededor de 300 asociados. No se sabe bien qué número de personas lo sufren aunque se calcula que un 1% de la población mundial. Hay famosos en esta lista, como Mozart.


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