La Gripe Española | Enfermedades

Hoy en dí­a la gripe no suele pasar de un estado infeccioso leve de las ví­as respiratorias que provoca fiebre y otros sí­ntomas más o menos molestos, y que no suelen durar más de una semana. Bien es cierto que no siempre es así­. La gripe A H1N1 de 2009 trajo a la memoria la llamada Gripe Española de 1918. Ya casi nadie queda vivo que se acuerde de aquella pandemia que resultó ser de las más mortí­feras de la historia de la humanidad, pero la historia y los testimonios escritos, además de réplicas de las cepas que causaron la masacre, ayudan a entender los pormenores de una de las enfermedades más comunes, más leves, y en ocasiones, más temidas y letales: la gripe.


La gripe no sólo es una, sino que depende de las cepas de los virus con que se propaga, y éstos están constantemente sometidos a cambios. El brote de virus que causó la Gripe Española pertenece al mismo subtipo que la mal llamada Gripe del Cerdo, el H1N1. La Gripe Española causó la muerte de más de 50 millones de personas en todo el planeta, y no sólo porque entonces las condiciones sanitarias no fuesen las mejores. Lo curioso de esta pandemia fue que no atacaba a niños y ancianos, como suele ser habitual en estos casos. La Gripe Española se cebaba sobre todo en jóvenes y adultos sanos, y la razón es la llamada tormenta de citocinas. Se trata de una respuesta violenta de las propias defensas al hallarse ante un invasor de gran peligrosidad. Las citocinas son proteí­nas que en determinadas situaciones se coaligan a las células inmunes para acudir donde el agente patógeno causa el daño. A veces, el carácter de éste provoca que las citocinas se revolucionen y enví­en continuas órdenes de manera que llegan a colapsar el sistema respiratorio. Este mortal proceso fue el que causó tantas muertes en la también mal llamada Gripe Española. Mal llamada porque, en realidad, no se originó en España, sino que se la bautizó así­ al ser España un paí­s neutral en la Primera Guerra Mundial y donde sus periódicos no ocultaban una información sustraí­da en otros paí­ses. Sea de una manera o de otra, la temida tormenta de citocinas no sólo apareció en aquellos años. También en 2003 fue responsable de las muertes acaecidas durante el SARS, así­ como por la Gripe Aviar y los distintos brotes que han causado una alarma más o menos justificada, como la pandemia de 2009.


La Primera Guerra Mundial fue de las más devastadoras de la humanidad. Duró cuatro años y en ella perecieron casi 10 millones de seres humanos. Sin embargo, la gripe de 1918, la llamada Gripe Españolamató, sólo en ese año, a 40 millones de personas.

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